miércoles, 8 de septiembre de 2010
CARICIAS,publicado viejo blog el 07-07-2008
Siempre lo he explicado todo mirando hacia el exterior, pero la respuesta quizás esté dentro de mí.
Como Antinoo con Adriano, quiero que te vuelvas un gatito juguetón con el roce de mis labios, la yema de mis dedos, mis manos. Que se te erice la piel, que relampaguee por todos tus oscuros rincones, que mi tacto suave penetre intenso en el fondo de tu alma. Que se te entrecorte el aliento y que por el hueco que esconde tus silencios salga un imperceptible y ahogado gemido.
Acariciar y ser acariciado, la misma levedad, la misma ingravidez, el mismo lenguaje.
Me muero por una caricia, muero y mato. Me arrodillo ante una caricia.
Vivo para ofrecer las que todo mi cuerpo rebosa, han pululado por las noches frías de este largo invierno, vagando a la deriva, ahora deambulan por los días calidos de este extraño verano, pero siguen sin dueño. Para mí, demasiado tiempo sin una caricia.
Desde que no estas, es lo que más echo de menos, una caricia y una caricia de cuerpo entero.
Como dice Benedetti, la caricia empieza mucho antes de convertirse en caricia.
Te acaricia una sonrisa, te acaricia un sueño, pero la mejor caricia es, la del cuerpo. Hay caricias que sin rozarte te arañan el alma.
….¿Donde estas que no te encuentro? …No busco una caricia salvaje, ni quiero una caricia cualquiera.
Si estás delante de mis ojos, ¿por qué no te veo?.
Si estás lejos, ¿por qué no vienes a buscarme?
Si eres tú, ¿por qué no lo dices?
Y mientras espero ansiosa tu llegada, resurjo de mis propias cenizas como el Ave Fénix, dispuesta a volar y a hacer volar.
