Cuando he querido darme cuenta…
La luna se ha derramado sobre mi cabeza mientras miraba la bóveda celeste de tus ojos verdes.
Blancas mi canas, blancas.
Siento necesaria una adaptación en sintonía con mi naturaleza cósmica. En mi espectro luminoso hay relaciones visuales evidentes entre constelaciones, dotadas de proporciones íntimas, creando una relación distinta con la luz, en armoniosa unión.
Blancas mis canas, blancas.
Cuando he querido darme cuenta…
La influencia es un homenaje a la memoria y el tiempo la ha contaminado mientras estaba inmersa en un proceso de adaptación sin precedentes, usando cambios tal vez insuficientes, ha maltratado mi propia naturaleza. Tengo el síndrome tóxico en las neuronas, me he fosilizado y encuentro un eco inesperado en la desestructura de mi templo desierto.
Y yo tan soberbia, creía que podia modificarla.
Ahora me comunico con ella mediante el uso de un vocabulario normal coherente, sin inventar nuevos modelos imposibles de imitar, sin extravagancias, plagios ni nuevos diseños.
Es importante lo que pensamos, decía Hipócrates “que tu mejor medicamento sea tu alimento”, es importante lo que recordamos.