miércoles, 8 de septiembre de 2010
AUSENCIAS, publicado antiguo blog 13-07-2008
(Te lo voy a contar….hablo contigo)
Ando perdida…deambulo.
Mi vida era de un cursi color rosa. Digo era, porque creía haber encontrado al fin la piedra filosofal que me permitiría mantener intacta y perenne una relación por una vez en mi maldita vida, y no es que no haya tenido relaciones largas, las ha habido extensísimas, sino una intensa, la definitiva, la autentica, la ansiada media naranja. Estaba convencida de que ésta vez no daría al traste con todo, sentía que era amor verdadero y duradero, que nada ni nadie lo destruiría….que no me lo acabaría cargando yo sola, solita, como siempre. No sé si fue la distancia física, o la diferencia de edad, que dieciséis años son muchos, no sé que fue, no hubo terceras personas, ni amores muertos, pero una mañana todo se desmorono.
Fue tan agónico que aún hoy me dan en la frente sus últimos coletazos, porque luchó hasta el final por intentar mantener lo que yo decididamente había ahogado. Tuve que elegir entre matar o morir. Ella sabe que no lo hizo bien, que se equivocó muchas veces. Y yo no supe perdonar, hice oídos sordos a sus ruegos. Ahora que han pasado unos meses, con la llegada del verano se ha reinstalado su recuerdo en algún rincón de mi mente….nuestros viajes, la baba que se me caía mirándola y admirándola, era tan guapa, es tan guapa. No estoy arrepentida de mi decisión en absoluto, cuando hago algo no hay marcha atrás, pero eso no evita que la eche de menos.
(En medio de toda esa vorágine, vas tú y te mueres.
Valiente “puñalá” por la espalda, lo peor que me ha pasado en mi vida)
Mi nueva situación hizo que yo diera giros completos de 360º, sin parar, aún sigo en órbita y deambulo por algún lugar del espacio sideral, no he vuelto a poner los pies en la tierra…Eso lo precipitó todo al vació, sin posibilidad de vuelta. Y yo ando perdida, muy perdida, sin saber nada bien que es lo que quiero. Sin hacer nada, procurando cobardemente esconderme de la fauna humana para que nada más me afecte, sin ganas, sin deseos, sin intención, sin atención
Quizás vuelva a aparecer en el cuento de mi precaria vida alguna princesa, aunque tenga aspecto de sapo, que me haga volver a ver formas entre las nubes que ahora miro y de nuevo pueda sonreír hacia dentro.
(No dejo de pensar que has hecho mal en morirte, muy mal, he perdido mi escudo protector, siento que muero poco a poco, alguien lanzo una flecha envenenada directamente a mi talón de Aquiles, te necesito, a ti si que te necesito…)