Llevaba todo el invierno a la deriva, sin encontrar un ápice de tierra firme cuando apareció ella, emergió del fondo del océano de mis dudas, como la Venus de Boticelli, ni siquiera como una isla de salvación perdida, sino para mi desgracia, como un volcán a punto de erupción.
Su largo pelo dorado aparentemente desaliñado, desorden ordenado, mirada medio oculta y muy intensa. Muy ambigua de formas, frescura, impronta, con denominación de origen.
Siento mariposas bailando dentro de mi estómago cada vez que la veo.
Alguna vez también fui un cisne, se cómo se siente, como se pavonea sabiéndose observada. Por fortuna no soy la única, hay un amplio ejercito de Guerreras de Xián besándole los pies. Ella lo vale, lo merece todo. Acostumbrada a que la escudriñen ojos extraños, ella está ahí para ser observada, para que la veamos, la analicemos y lo hace realmente bien, es su trabajo y es su ombligo, ella misma, natural. Cuando la veo, siempre de noche, se me ilumina el rostro, se me enciende una mirada cándida, sincera, sana. Vuelvo a tener quince años y re huyo su casual mirada de ojos verdes, azules, grises? sólo sé que son claros, en cuanto puedo me voy lo más lejos posible, ya la he visto, ya me puedo ir a dormir tranquila, misión cumplida. Si el azar hace que pase por mi lado, vuelvo la vista, no quiero que se de cuenta, esto lo quiero vivir para mi, sólo para mi.
Nunca echo a volar mis pensamientos, alguien que parece conocerla bien me dijo que es inaccesible, es como la mujer de Lot, estatua de sal que derrite a la nieve, un imposible. Consciente de mis no posibilidades, no deseo, no quiero.
La voz de mi conciencia, y la de la conciencia del guionista de "El marido de la peluquera”, me dice que nada es imposible, solo hay que desearlo mucho…si no lo consigo quizás sea porque no la he deseado con la suficiente fuerza.
Entre ella y yo, un abismo y a la vez tantas cosas en común, antagonismo par…
Me gusta, me gusta muchísimo, ella lo sabe, sabe que la miro, sabe que no quiero nada, yo sé que no puedo, ella me mira pero no me ve, simplemente no existo.
... ella es, ese nombre que no pronunciare...