No me reconozco varada en esta orilla, en medio de un mar de caos. Mientras espero indiferente que suba o baje la marea, sirenas de todos los colores se acercan sigilosamente e intentan alegrarme con sus suaves cantos.
Las dejo ir y en su marcha, hago un intento desesperado y vano por tocarles la cola.
En la vida hay muchos amores, pero solo una gran pasión.
Mientras me pregunto en qué momento estoy, miro el mar buscando una respuesta que no obtengo, un bálsamo que calme mi ajado espíritu.
El caos me envuelve, pero ya ha dejado de apretarme el cuello.
Ahora me deja al menos....respirar.