Me he levantado, al fin.
Aquí estoy, de pie, al lado mío.
A veces no se si soy la sombra que encabeza mi vida.
Ni las complicaciones del léxico, ni la falta de entonación del escrito, ni la multitud de errores de interpretación del onírico. Nada como el lenguaje visual. Tres veces por semana dejo que me veas los pensamientos.
Nada como eso para terminar más confundida, excitarme, ponerme nerviosa…hasta que desencadene, cada cual con su drama.
Mi mundo interior juega siempre con ventaja, está mejor alimentado.
Me gusta robarme la calma, esconderme dentro de mí, darme la vuelta, atraparme y no dejarme escapar.
Nunca quise tener un anillo en mi dedo, prefiero distraerme mientras duermo, embriagarme de satisfacción.
El paisaje de mi infancia está lleno de aromas y colores. No necesito muchas cosas más para ser feliz.
Sigo aquí de pie, a mi lado. Me he apoderado de mis secretos. Soy, mi perfecta compañera.
No debo dejar de amar…me.
Cuando no quiero sentir, la muerte puede parecerme un sueño.
Perdona si te excluyo de ese último e intimo instante,pero es que ahí, ando conmigo misma.